“Nos reunimos hoy, después de 30 años del vil asesinato de Juan Ignacio, como nos reunimos hace 5 años y, como nos seguiremos reuniendo para honrar su memoria, demandar justicia y recordar en este sencillo acto a todos los caídos y represaliados.
Ha pasado ya mucho tiempo, algunos de los que hoy os encontráis aquí erais unos niños entonces, otros, un poco más mayores, ya teníamos el compromiso con nuestra Patria y con los valores y principios que defendía Juan Ignacio.
A continuación tomó la palabra un miembro de la organización para leer un escrito de un militante del Frente de la primera hora, militante que sufrió la represión del sistema democrático, y que hoy, sigue participando en las mismas ideas que “treintaytantos” años antes había decidido defender. Sus palabras transmitidas a los allí presentes dejan claro el sentir de los primeros militantes del Frente:
“Asumir esa rebeldía tuvo un precio: Muchos camaradas fueron encarcelados, otros perseguidos, hoy conmemoramos uno que resultó asesinado. Asesinado sí, pero no olvidado. Seguimos siendo rebeldes, seguimos siendo patriotas y creyendo en la Patria, la Justicia y la Revolución”.
“Juan Ignacio fue asesinado… para él no hay nombres de calles, ni monumentos, ni placas, ni programas especiales de televisión… él no era del Partido Comunista, él no era de la UCD, no era un político del Sistema, ni era del partido de la trotskista Yolanda González. Juan Ignacio era un Patriota, un nacional sindicalista revolucionario, era nuestro Secretario General, nuestro líder del Frente de la Juventud.
Juan Ignacio cayó asesinado, no por la izquierda marxista, ni por la derechona, Juan Ignacio fue asesinado por el Estado democrático, fue asesinado por la UCD y sus cómplices, por los mercenarios de las cloacas del Estado, por esos quinquis con placa… lo fue cobardemente, traidoramente…
Juan Ignacio no murió para que se defendiera la libertad de mercado.
Juan Ignacio no murió para que se defendiesen posturas caducas.
Juan Ignacio no murió para que se abrazase el pragmatismo político.
Juan Ignacio no murió para que se renunciase a la ideología y a los Principios.
Juan Ignacio murió para estructurar un Orden Nuevo.
Juan Ignacio murió para defender un sindicalismo revolucionario.
Juan Ignacio murió por una auténtica alternativa Nacional.
Juan Ignacio murió por la Revolución Nacional y Social.
Juan Ignacio murió por Principios.
[…] Los que seguimos en la brecha, los que no hemos abandonado la lucha, desde la trinchera de la lealtad que hayamos elegido, no importa la que sea mientras la fidelidad sea quien guíe nuestros pasos, estamos orgullosos de haber militado en el Frente de la Juventud, no nos interesan las leyendas negras, ni la crónicas bastardas de mercenarios de la pluma, ni tan siquiera las equivocaciones que algunos camaradas pudieron cometer. Nos importa: lo que aprendimos, la comunidad militante que creamos y la fe en la victoria que impregno siempre nuestro quehacer.
Los gritos de Juan Ignacio ¡Presente! volvieron a resonar ante la que fue sede del Frente. Patria, Justicia, Revolución volvió a ser el grito de la juventud nacional revolucionaria. Juan Ignacio fue recordado, como lo es todos los 12 de diciembre por los que fueron sus camaradas y por quienes tienen a Juan Ignacio como ejemplo de patriota y revolucionario.
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