En lo único que se parecen las paredes de las laberínticas calles de Tegucigalpa es en que todas están cubiertas de pintadas.Las hay de cemento, de remoto origen colonial, electrificadas o rematadas por restos cristales en punta para evitar asaltos, pero siempre pintarrajeadas y con faltas de ortografía con frases como “avajo Goriletti”, “cardenal golpista” o “turcos fuera de Honduras”.
Casi todas señalan a los mismos; En un concurso sobre “los más odiados”, Micheletti, la iglesia y los “turcos” ganarían por goleada entre quienes fueron expulsados del poder el 28 de junio, concentrando más insultos y spray que nadie. Incluso que el Ejército.
Michletti por apuñalar a ‘Mel’, su antiguo amigo en el Partido Liberal. La Iglesia por acusar a Zelaya de ser el culpable de conducir al país a la situación actual y los “turcos”, porque ellos son la oligarquía. Un término en desuso en el primer mundo pero que en el tercer país más pobre de América, significan un puñado de familias coordinadas antes y después del golpe que derribó al presidente que coqueteaba con el chavismo.
Aunque todo el mundo los llama “turcos” en realidad son familias de origen judío que llegaron de países árabes durante los años 40 y 50 lejos del desierto y los conflictos. Son los Rosenthal, los Facussé, los Larach, los Nasser, los Kafie o los Goldstein. Cinco apellidos que controlan maquilas (industrias ensambladoras), energía térmica, telecomunicaciones, turismo, banca, finanzas, medios de comunicación, cementeras y comercio, aeropuertos o el congreso. Prácticamente todo. Son el núcleo duro de ese 3% de hondureños que controla el 40% de la producción nacional. Son los elegidos de un país con un 70% de pobres.
Personajes como Jaime Rosenthal, aspirante presidencial en 4 elecciones y dueño de bancos, aeropuerto, cerveceras, equipos de fútbol y medios de comunicación. Tiene inversiones en cemento, compañías telefónicas, exportación de carne y seguros y telecomunicaciones. O los Facussé, emparentados con los Nasser y que han repartido durante décadas sus influencias entre la política y la empresa. Ellos son los capos del sector textil en un país dedicado a confeccionar muchas de las prendas de marca que después viajan a EEUU. Controlan también empresas químicas o maderas preciosas. De estas dos familias han salido muchos ministros y no hay decisión en el país que no pase por su manos.
La mayoría no sabían leer escribir y tampoco hablaban español cuando llegaron, pero medraron detrás de un mostrador, creando periódicos, explotando minas o trayendo la electricidad y el teléfono al país. Se casaron entre ellos, enviaron a sus hijos a universidades americanas, desplazaron a la burguesía tradicional (de origen español y alemán) y tres generaciones después siguen controlando el país sin admitir a nadie a su club de ‘poderosos’.
Poderosos entre los poderosos
Son familias como los Atala, dueños de Banco Ficohsa o los Kafie “poderosos entre los poderosos” según el libro Honduras; poderes fácticos y poder político coordinado por Víctor Meza. Es el grupo familiar más influyente del país y uno de los grandes de Centroamérica gracias a sus inversiones en banca, alimentación o construcción y sus muchos contratos con la administración. “Licitaciones que difícilmente pierde” señala la publicación. O los Canahuati, familia de gran influencias no sólo porque controlan dos periódicos si no porque además posee embotelladoras, farmacéuticas o negocios de comida rápida como Pizza Hut y KFC.
Casi todos ellos contribuyen economicamente con los dos partidos y con ellos se reunió el embajador de Estados Unidos, Hugo Llorens, tan sólo unas horas después de enterarse de que Zelaya apareció en pijama en Costa Rica. Les abroncó y gritó de tal forma que más de uno se ofendió, segun explicaron a elmundo.es/América uno de los presentes. Por primera vez EEUU parecía no haberse enterado de un golpe de Estado en Honduras.
Por eso las primeras medidas de represión de la administración Obama fueron dirigidas a dejar sin visados a muchas de estas familias. Ellos están detrás de la decisión de que sean las elecciones la tirita que cierre la herida del chavismo. Los pesimistas siguen creyendo que la hemorragia sigue abierta.
Extraído de El Mundo
No seremos nosotros los que hablemos sobre el llamado "problema judío" para que nos tachen de antisemitas y demás mentiras. Lo que esta claro es que hay un problema en Honduras como en el resto del Mundo y que parece de dificil solución.
Si este artículo lo hubiese escrito cualquier otro medio de los "no oficiales" se le habría tachado de mentiroso y de antisemita. Esta bien que de vez en cuando se destapen los manejos y entresijos de la politica internacional y como la sombra judía aparece.
Hay que resaltar que en toda América del Sur, donde haya problema con los EE.UU hay de por medio agentes israelís o judios. Como en Oriente Medio, que con la existencia de Israel toda esa zona esta en continua desestabilización.
No añadimos más, que cada uno saque sus propias conclusiones.
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