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lunes, 11 de enero de 2010

La izquierda revanchista y sectaría sigue con la “Memoria Histórica”

Otra vez, la izquierda revanchista y sectaria abriendo heridas y sembrando discordia entre los españoles. Ahora le ha tocado a los acuartalamientos militares, el Ejército, siguiendo las instrucciones que al respecto ha dictado Defensa, ordenó el pasado mes de diciembre el cambio de las denominaciones de algunas calles y plazas de diversos acuartelamientos al considerar que estaban afectadas por la citada Ley de Memoria Histórica, así como dictaminaba algunas actuaciones sobre elementos arquitectónicos y esculturas de otras tantas instalaciones militares.

Entre las calles a modificar destacan la de nueve militares condecorados con la Cruz Laureada de San Fernando, la más alta distinción castrense que premia «el valor heroico como virtud sublime que, con relevante esfuerzo de la voluntad, induce a acometer excepcionales acciones, hechos o servicios militares, individuales o colectivos, con inminente riesgo de la propia vida y siempre en servicio y beneficio de la Patria». Los nueve nombres de laureados que la orden mandaba modificar son los del general Moscardó (laureado individual); el general Varela (bilaureado por sendas acciones en los años 20 y condecorado por Alfonso XIII); el capitán Henríquez Botella (laureado en 1944); el capitán Esteban Ascensión (por su defensa de la posición de Las Minas, en Vizcaya, durante la Guerra); el teniente Reinoso, el teniente Boza de Blas y el teniente Ripoll (laureados en 1936); el teniente Alfonso Martínez (laureado por los hechos de Cadellada, Oviedo, el 18 de octubre de 1936); y el soldado Ponte Anido, muerto en la batalla de Krasny Bor, en el frente ruso, en 1943 como miembro de la División Azul. Pero entre ellos el caso más llamativo es el del soldado Ponte Anido. El 17 de febrero de 1944, el general Asensio, ministro del Ejército, firmaba la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando al soldado Antonio Ponte Anido en virtud del valor llevado hasta el sacrificio de la propia vida durante la batalla de Krasny Bor, al estar comprendido su caso dentro de los contemplados por el artículo 73 del Reglamento de la Orden.

Antonio Ponte Anido pertenecía a la tercera compañía de Zapadores donde prestaba servicio como enlace a las órdenes directas de su jefe, el capitán Aramuburu Topete. Durante toda la batalla arriesgó en infinidad de ocasiones su vida para cumplir su misión. Herido, observó cómo uno de los carros enemigos que penetraba en Krasny Bor causaba estragos en las líneas mientras los voluntarios se veían incapaces de frenarlo. El blindado se encaminó hacia el hospitalillo repleto de heridos hacia donde dirigió su boca de fuego. Antonio Ponte Anido no lo pensó; cerca estaban también las munciones que indudablemente serían el siguiente objetivo. El valiente guripa coge una mina y encamina sus pasos hacia el blindado, como dice el decreto con “un magnifico rasgo de valor heroico y sublime abnegación”. con la mina pegada al cuerpo, se lanza sobre las cadenas del blindado volándolo, salvando así la vida de decenas de voluntarios.

Entre la lista de suprimibles también figuran varios con la medalla militar individual y dos denominaciones de calles referidas a cuarteles. Una, la calle «Alcázar de Toledo» en el acuartelamiento Daoiz y Velarde de Paterna y otra, la calle «Cuartel de Simancas», presente en la Academia de Infantería de Toledo y en la Academia General Militar de Zaragoza. El cuartel de Simancas se hizo famoso durante la guerra porque sus defensores, ante el ataque final de las milicias republicanas ordenaron a un buque disparar sobre la instalación porque el enemigo estaba dentro. Otra de las denominaciones a cambiar, en este caso en el acuartelamiento «Cabo Noval» de Siero, es el de la plaza «Castillo de Olite», buque en el que murieron 1.477 soldados del bando nacional al ser hundido por una batería de artillería republicana cuando intentaba volver al puerto de Cartagena. En la plaza se conserva el mástil del buque.

Junto a la lista de calles aparece una referencia de estatuas y escudos, pendientes de determinar si deben o no modificarse. Algunos de ellos ya aparecen con la orden de ser cambiados, como once vidrieras de la Academia de Infantería de Toledo con el águila de San Juan. El coste de su sustitución se tasa en 600 euros.

En esa misma academia aparece la gran vidriera del comedor, con el mismo símbolo, que se mantiene dado que es una pieza única de alto valor artístico. Eso sí, la orden del Estado Mayor del Ejército especifica que se debe eliminar la iluminación central de la vidriera y se manda colocar un escudo actual en la misma. Estas dos actuaciones, según el informe, tienen un coste de 40.000 euros. Mientras que el gobierno se gasta millones de euros en borrar una parte de la historia de España, seguimos con 4 millones de parados, con familias que no llegan a fín de mes, con precariedad laboral y haciendo el ridículo internacional con asuntos como el “Alakrana” o los cooperantes de Mauritania, o la vejación continua de los ingleses en Gibraltar. Esta es la situación que tenemos en España, ruina moral, económica y social.

José Ángel R.
Publicado por FE Brunete

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