
La Falange, que ya lleva unos años secundando esta convocatoria, reunió en torno al monumento de sacos terreros, al pie del templo de Debod, a un público que lucha por la única memoria admisible: dignidad y verdad frente al maniqueísmo del sistema.
A falta de un combatiente que lograra sobrevivir a aquella matanza, leyó la Oración por los Caídos de La Falange un camarada que lleva décadas combatiendo y no hay quien lo mate. Militantes de la Vieja Guardia ofrendaron una corona de laurel y por supuesto las cinco rosas.
Tras el ritual, tomo la palabra el presidente del al Hermandad Nacional de la Vieja Guardia, Carlos Batres. Su discurso tuvo momentos de recuerdo histórico para los falangistas, idealistas y valientes que se lanzaron a la calle en 1936 y se dejaron la vida en el Cuartel de la Montaña. Repasó, para la desmemoria interesada, el estado de violencia política generalizada e institucionalizada que se vivía en la II República. Y además esbozó los principales problemas que hoy preocupan a los españoles.

Como otras veces, casi anochecía acabando el acto. Se encendieron las farolas para cantar el Cara al Sol y poder llamar a los que hacen su guardia en los luceros. Al final apretones de manos, saludos… Los que se van a la playa tienen la mala costumbre de decir que este acto cierra el curso político.

Mas fotos en http://picasaweb.google.es/fotoslafalange/ActoHomenajeALosCaidosDelCuartelDeLaMontana?feat=embedwebsite#5360666927925568626
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